Admiro a las personas que practican el arte de la pintura. Yo me recreo observando las figuras alargadas del Greco, el impresionismo de Renoir o el realismo de Rembrandt.
Una vez leí una noticia que decía que la pintura “Salvator Mundi” de Leonardo Da Vinci se vendió en 450 millones de dólares. Impresionante ¿no? Me pregunté ¿qué valora la gente que compra esas obras de arte? ¿La calidad de la pintura? ¿El renombre del pintor? Tal vez las dos cosas.
¿Sabes lo que eso significa? Que tú vales mucho, no me refiero a tus bienes materiales, ni a tus conocimientos y no importa si en algún momento de tu vida alguien te dijo o hizo sentir lo contrario, ¡TÚ VALES MUCHO! Porque el ser humano es una obra de arte. Si analizas los subsistemas que componen tu cuerpo, me darás la razón y si a eso le sumamos tu mente y luego tu espíritu comprobarás que en realidad eres una auténtica obra maestra.
Y si lo analizamos desde la perspectiva del renombre del artista que te creó, con mayor razón. Dios es perfecto y hace las cosas a su imagen y semejanza. Tú estás creado(a) así. No te preocupes tanto por tu estatura, el color de tu piel o tu personalidad, así estás bien.
Es cierto que hay cosas en las que podemos mejorar y cada día es una oportunidad para hacerlo, pero partiendo del hecho de que vales mucho. Así es que, no lo pienses más, utiliza todos esos dones que Dios te dio y hazle honor a su obra.
Author: Fermín Felipe Olalde Balderas
Escritor, autor de los libros y de las reflexiones publicadas en este portal.

