Las 50 más recientes

ROSAS BLANCAS ADONAI Y EL JONRONERO LA BELLEZA ESTÁ EN EL AMOR JESÚS GARCÍA, EL HÉROE DE NACOZARI UNA NOCHE EN LA VIDA DE UN ESCRITOR COOPER UNA MARAVILLA DE LA CREACIÓN DÍA DE REYES UNA NAVIDAD INOLVIDABLE EL NIÑO DEL SHORT ROJO EL OFTALMÓLOGO DON FELIPE (23 ANIVERSARIO LUCTUOSO) UN ENCUENTRO INESPERADO EL HOMBRE DE LA GABARDINA NEGRA LAS CELULAS UNA MAÑANA DE SABADO VIVIR DEL ARTE JOSÉ Y EL NIÑO DEL LUNAR EN LA MEJILLA DON SANTIAGO NORMAS BÁSICAS PARA UNA BUENA CONVERSACIÓN JASIEL (Una historia de amor, valor y responsabilidad) ADONAI Y EL CARÁCTER DE EMMA UN LUNES CUALQUIERA ADONAI Y EL MISTERIO DE LAS PALABRAS EXTRAÑAS ENAMORADA DE CRISTO UN AMIGO INCONDICIONAL EL ESTILO DE DIOS LA CHICA DEL AVIÓN UNA MANCUERNA EXTRAORDINARIA LA LAVADORA ENAMORADO DE LA LECTURA DOÑA ANITA EL VIAJERO LA CULPA ¡LIBÉRATE! UNA GRAN MUESTRA DE AMOR LA JUNTA EL BARRIO DEL ZAPOTE, MI BARRIO EL SENCILLO MENSAJE DE JESÚS UNA LEYENDA MAYA TURÍN, MI GRAN AMIGO DEL ALMA CARTA DE LOS REYES MAGOS LA IMPORTANCIA DE AGRADECER UN MILAGRO DE NAVIDAD EL NIÑO TODOS NECESITAMOS DE TODOS SABER PEDIR DE REGRESO A CASA DON FELIPE EL BAR

Perdonarme-a-mi-mismo.png

Como seguramente le sucede a la mayoría de la gente no me gusta esperar demasiado tiempo formado en una fila, pero esa mañana lo tuve que hacer durante dos horas y justo cuando estaba a un turno de ser atendido, me di cuenta que había olvidado un documento indispensable para el trámite.

Fue frustrante darme cuenta de mi descuido. Me salí de la fila y del recinto y volví a mi casa muy molesto conmigo mismo, me ofendí mentalmente y lamenté la forma tan tonta de perder el tiempo. Recogí el documento faltante y regresé a donde tenía que hacer el trámite e hice fila por segunda vez. Al final del día, logré el objetivo.

Cuando iba caminando de regreso a casa, una pregunta saltó en mi mente: “Si ese error que cometiste hoy lo hubiera cometido un miembro de tu familia o alguno de tus amigos ¿hubieras sido igual, más o menos duro?” Me asusté con la respuesta y me entró un sentimiento de nostalgia. Sentí que fui mi peor enemigo porque me culpé y me agredí sin compasión.

Ese día me quedé reflexionando si a veces “la vida” permite que te equivoques para que no te sientas infalible y de esa forma tengas la capacidad de comprender a otro cuando se equivoca.

Acepté que no he aprendido a amarme lo suficiente y a perdonar los errores involuntarios que como ser humano a veces cometo por eso es que, al llegar a casa, hice las paces conmigo mismo, me pedí disculpas y me perdoné.

Ese incidente no solo me dejó el aprendizaje de ser más cuidadoso a la hora de preparar los documentos que debo llevar cuando vaya a realizar un trámite sino algo más importante: a ser consciente que la única forma de ser comprensivo con los demás es siéndolo con uno mismo. Y seguir adelante.

Fermín Felipe Olalde Balderas
Author: Fermín Felipe Olalde Balderas

Escritor, autor de los libros y de las reflexiones publicadas en este portal.

0 0 votos
Calificar la publicación
guest
0 Comentarios
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios
0
Quisiera conocer tu opinión, por favor comentax

Ingresar