Un joven se vio envuelto en un problema legal fuerte y desgastante, sin embargo, tuvo una gran ventaja: su madre era abogada de profesión.
—Tengo miedo mamá —le dijo el joven.
—No tengas miedo —lo animó ella— todo va a salir bien.
—¿Por qué estás tan segura?
—Porque creo en la justicia, pero también porque yo te defenderé y estaré siempre a tu lado.
Al final de la historia resultó como ella dijo.
Una de las grandes enseñanzas que recibí desde niño fue respecto a la forma en que la Santísima Virgen María actúa en la vida de los seres humanos lo cual quedó ejemplificado una vez que la invitaron, igual que a Jesús y a sus discípulos, a una boda en Caná de Galilea.
Es muy interesante observar que ella es la que detecta la necesidad de las personas cuando le dice a su Hijo: “Se les acabó el vino”. Jesús le contesta de una forma peculiar: “Mujer, qué nos va a Mí y a ti, aun no llega mi hora”, sin embargo, ella no pierde de vista la necesidad humana y “compromete” a Jesús diciéndoles a los sirvientes: “Hagan lo que él les diga” y es cuando se produce el milagro.
Eso es lo que sucede a diario, ella está al pendiente de nuestras necesidades y pidiendo a Dios por nosotros. A veces sucede como en el evangelio, Dios no tiene previsto que sea el momento de solucionar nuestra necesidad, pero por la intercesión de ella lo hace. Y aunque algunos la nieguen o hasta la ofendan eso no cambia su amor por nosotros, ella siempre seguirá siendo nuestra Madre y nuestra abogada y merece nuestro respeto y veneración. Solo a Dios se le adora, a la Virgen Santísima se le venera.
Por eso, cuando te sientas preocupado(a) o asustado(a) por alguna situación que esté ocurriendo en tu vida, te recomiendo acudir a nuestra Madre y abogada y ella te dirá: “Tranquilo(a) ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?”, pero acuérdate que también hay que seguir su indicación: “Hacer lo que Jesús nos diga”.
Author: Fermín Felipe Olalde Balderas
Escritor, autor de los libros y de las reflexiones publicadas en este portal.

