—Le falta la vacuna contra la influenza —me indicó una enfermera de la unidad de medicina preventiva del IMSS al revisar mi carnet. Era el año 2019— ¿gusta que de una vez se la aplique?
—Sí señorita, de una vez, por favor —contesté.
Me senté en una camilla, me descubrí el brazo y mientras ella preparaba la jeringa con la solución mi mente se trasladó al año 2009 cuando empezó el brote de la influenza, hubo miedo o hasta pánico en un sector de la población y también no faltó la gente que creía que eran mentiras.
Hubo un despliegue de acciones preventivas como la utilización del gel anti bacterial y se hizo énfasis en no saludarnos de mano, ni de abrazo y mucho menos de beso.
Han pasado once años y dicen que hubo varios fallecimientos, yo solo conocí a dos personas que murieron por influenza, los demás, gracias a Dios salimos bien librados.
—Le agradezco mucho, señorita —le dije a la enfermera una vez que me aplicó la vacuna y me fui tranquilamente a mi casa.
Cuando en 2020 empecé a escuchar del COVID-19 y conocí las medidas preventivas que se establecieron, me pareció que ya había visto esa película.
Nuevamente atendimos las indicaciones de nuestras autoridades sanitarias y aunque solo Dios sabe cuántas personas no podrán (o no podremos) superar esta pandemia, tengo fe en que, colectivamente, como siempre, saldremos bien librados. Todo es cuestión de conciencia y responsabilidad.
Casi podría asegurar que, dentro de unos años, una persona que acuda al IMSS, de manera muy natural una enfermera le dirá:
—Le falta la vacuna contra el coronavirus ¿gusta que de una vez se la aplique?
Author: Fermín Felipe Olalde Balderas
Escritor, autor de los libros y de las reflexiones publicadas en este portal.

