Las 50 más recientes

ROSAS BLANCAS ADONAI Y EL JONRONERO LA BELLEZA ESTÁ EN EL AMOR JESÚS GARCÍA, EL HÉROE DE NACOZARI UNA NOCHE EN LA VIDA DE UN ESCRITOR COOPER UNA MARAVILLA DE LA CREACIÓN DÍA DE REYES UNA NAVIDAD INOLVIDABLE EL NIÑO DEL SHORT ROJO EL OFTALMÓLOGO DON FELIPE (23 ANIVERSARIO LUCTUOSO) UN ENCUENTRO INESPERADO EL HOMBRE DE LA GABARDINA NEGRA LAS CELULAS UNA MAÑANA DE SABADO VIVIR DEL ARTE JOSÉ Y EL NIÑO DEL LUNAR EN LA MEJILLA DON SANTIAGO NORMAS BÁSICAS PARA UNA BUENA CONVERSACIÓN JASIEL (Una historia de amor, valor y responsabilidad) ADONAI Y EL CARÁCTER DE EMMA UN LUNES CUALQUIERA ADONAI Y EL MISTERIO DE LAS PALABRAS EXTRAÑAS ENAMORADA DE CRISTO UN AMIGO INCONDICIONAL EL ESTILO DE DIOS LA CHICA DEL AVIÓN UNA MANCUERNA EXTRAORDINARIA LA LAVADORA ENAMORADO DE LA LECTURA DOÑA ANITA EL VIAJERO LA CULPA ¡LIBÉRATE! UNA GRAN MUESTRA DE AMOR LA JUNTA EL BARRIO DEL ZAPOTE, MI BARRIO EL SENCILLO MENSAJE DE JESÚS UNA LEYENDA MAYA TURÍN, MI GRAN AMIGO DEL ALMA CARTA DE LOS REYES MAGOS LA IMPORTANCIA DE AGRADECER UN MILAGRO DE NAVIDAD EL NIÑO TODOS NECESITAMOS DE TODOS SABER PEDIR DE REGRESO A CASA DON FELIPE EL BAR

El-regalo.png

Después de celebrar la Noche Buena y ya cuando todos se fueron a descansar, nos quedamos, mi esposa y yo, sentados en el sillón de la sala que se encuentra frente al nacimiento, observando las imágenes y las luces de colores. De pronto, en medio de la calma, apareció el Niño corriendo frente a nosotros. Estaba radiante, feliz. Nos dio mucho gusto verlo y luego lo llamé para que se acercara a mí.
—¡Ven!

Él siguió corriendo ahora hacia al otro lado de la habitación.
—¡Ven hermoso! —lo llamó mi esposa cariñosamente.

El Niño se acercó con esa maravillosa sonrisa, se sentó entre nosotros y se quedó quieto.
—A ver, hoy es tu cumpleaños —exclamé— ¿qué vas a querer de regalo?

Él se quedó pensativo un momento.
—¿Puedo pedir lo que sea?
—¡Claro!
—Bien —respondió— quiero que siempre se mantengan a mi lado. Que nunca se aparten de mí.

Ella y yo intercambiamos miradas y asentimos con la cabeza.
—¡Cuenta con ello!

El Niño sonrió nuevamente y se lanzó a una nueva carrera por entre los muebles de la habitación, luego se detuvo, nos miró tiernamente y nos dijo:
—¿Me podrían cantar una canción?
—¡Claro! ¿Cuál quieres?
—Esa que les gusta a ustedes, también me gusta.

Mi esposa y yo pensamos en la misma canción.
—Sí, esa —exclamó Él.

Mientras empezamos a cantar, un halo de luz envolvió la habitación y no pudimos contener las lágrimas cuando llegamos a la estrofa que dice:

“…Yo quisiera poner a tus pies,
algún presente que te agrade Señor,
más Tú ya sabes que soy pobre también,
y no poseo más que un viejo tambor,
en tu honor frente al portal tocaré,
con mi tambor.”

El Niño se acercó a nosotros sonriendo, nos abrazó y nos dio un beso en la mejilla. Luego se dirigió al nacimiento. Subió el primer escalón y fue modificando su tamaño, decreciendo, hasta que llegó a la entrada del portal. Nos saludó con su manita por última vez y se acurrucó en el pesebre dispuesto a dormir calientito envuelto en la manta que su mamá ya le tenía preparada.

Mi esposa y yo nos miramos, sonreímos y secamos nuestras lágrimas recíprocamente. Nos pusimos de pie dispuestos para ir a descansar con el compromiso de amarlo durante los 365 días del año con la misma intensidad con la que se le ama en Navidad.

Fermín Felipe Olalde Balderas
Author: Fermín Felipe Olalde Balderas

Escritor, autor de los libros y de las reflexiones publicadas en este portal.

0 0 votos
Calificar la publicación
guest
0 Comentarios
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios

Publicación relacionada

0
Quisiera conocer tu opinión, por favor comentax

Ingresar