—¡Feliz día papá! Te traje este pastelito para que lo disfrutes en la merienda.
—¡Ah! Muchas gracias hijo, déjame traer café y dos platos para inaugurarlo ¿sí? Sirve de que platicamos.
—¿Y qué me cuentas hijo? ¿Cómo te va? ¿Qué te preocupa?
—Pues en lo general estoy bien papá, aunque lo que me preocupa es el clima de violencia que estamos viviendo en la ciudad, pero pues ya ves que uno no puede hacer mucho.
—¿Por qué dices que uno no puede hacer mucho?
—Pues porque atrapar a los delincuentes es trabajo de la policía.
—Mira hijo, yo pienso que sí podemos y debemos hacer algunas cosas.
—A ver papá, eso me interesa, ¿como qué?
—Primero, portarnos bien. La mayoría de nosotros criticamos a los grandes delincuentes, pero no vemos las pequeñas faltas que cometemos a diario y que reflejan el desorden e indisciplina que existe en nuestra sociedad. Segundo, responsabilizarnos de que nuestro núcleo familiar se porte bien. Dime ¿a qué se dedica ahorita mi nieto?
—Fíjate papá que ya no quiso seguir estudiando, el problema es que como no ha encontrado trabajo, está en la casa sin hacer nada.
—Pues ahí hay algo por hacer hijo, necesitas incidir en él para que sea productivo, de lo contrario, será presa fácil de la delincuencia.
Y si llegas a saber que tu hijo anda en actividades ilícitas, no te puedes quedar indiferente o solaparlo, eso te hace cómplice.
Tercero, cuando haya algo incorrecto, hay que denunciar. Mucha gente no denuncia argumentando que al fin y al cabo el gobierno no hace nada.
Cuarto, mientras no se solucione esta situación, debemos cuidarnos, no salir solos de noche, observar a la gente que nos rodea y si identificamos algún riesgo, alejarnos de ese lugar y resguardarnos en casa.
Quinto, tenemos que evaluar la gestión de nuestros gobernantes en el ámbito municipal, estatal y federal, pero no en base a la opinión de la gente sino a indicadores objetivos que nos reflejen la situación de la sociedad y cuando llegue el momento de votar, hacerlo por aquellas personas que hayan demostrado buenos resultados. Ya lo dijo el Maestro hace dos mil años: “Por sus frutos los conoceréis”.
Y finalmente y no menos importante: orar. Acuérdate que Dios lo puede todo. Hay que pedirle diariamente que proteja a la gente que se porta bien y que ilumine a la que se porta mal para que cambie su comportamiento.
—Tienes razón papá hay mucho por hacer. Gracias por tu orientación.
—Al contrario, hijo, gracias por escucharme y, por cierto, está muy rico el pastel.
Author: Fermín Felipe Olalde Balderas
Escritor, autor de los libros y de las reflexiones publicadas en este portal.

